Cómo contratar diseño web sin hacer el ridículo

Introducción

Soy Luis Monge Malo, co-fundador de Clever Consulting, donde ayudamos a otras empresas a ser mejores gracias a la tecnología. A estas alturas hemos diseñado, programado y mejorado sitios web, tiendas online, mensajes comerciales y aplicaciones web y móviles para cientos de emprendedores, PYMEs y multinacionales.

Silueta de un elefante mirando a la izquierda seguido del texto "cleverconsulting" impreso en una lona.

Empecé con Clever Consulting en enero de 2010. Había acabado la carrera hace unos meses y no tenía ni idea de empresas. Ni de ventas. Ni de (casi) nada de lo que necesitaba.  Sin “contactos” ni experiencia laboral necesitaba suerte. Pronto ganamos algunos premios con los que obtuvimos repercusión en medios, lo que nos proporcionó los primeros clientes, con los que obtuvimos algún otro premio… y así durante algún tiempo. En menos de dos años habíamos multiplicado por seis el tamaño del equipo, la facturación… ¡y los costes! Algo que me quitó el sueño unas cuantas noches.

También fue suerte el que de manera no premeditada me había formado en disciplinas que me ahorrarían un montón de errores. Estudiar Ingeniería de Telecomunicación me aportó la base técnica para prestar los servicios que vendía y reclutar a un equipo mejor que con el que contaba cualquiera de mis competidores, con más recursos pero a menudo dirigidos por personas sin formación técnica.

Ocho miembros del equipo de Clever Consulting, incluyéndome a mi y a mi socia, apoyados sobre una pared negra, que a su vez es una pizarra y sobre la que hay escrito en tiza: "Today Specials: Fresh Brains

Estudiar Ingeniería en Organización Industrial me enseñó a gestionar una empresa y me descubrió el amor por el marketing, lo que me llevó a estudiar una Cátedra de publicidad impartida por Luis Bassat.

Para colmo, Paulina Malko, mi socia y mujer, además de tener una formación similar cuenta con un extraordinario criterio estético. Si no fuera por su paciencia y sentido del humor Clever Consulting no hubiera sobrevivido ni un año.

Soy un egoísta

He escrito este libro para ayudarte a ti y –por qué negarlo– ayudarme a mí.

Ayudarte a ti a que tu proyecto tecnológico no se convierta en una de las decenas de historias de horror que me cuentan cada semana. Ayudarme a mí porque con este libro espero dejar a un lado las aburridas conversaciones acerca de tecnología para invertir el cien por cien de nuestro tiempo en lo que más nos gusta, mejor se nos da y más valor aporta: pensar ideas para mejorar los negocios de nuestros clientes.

Cómo leer este libro

Para sacarle provecho a este libro debes asumir tres verdades absolutas:

1) Nada es más importante que contratar un buen equipo, y contratar es difícil. Quizás lo más difícil.

Juzgar cerebros es difícil, máxime cuando se necesita juzgar el rendimiento de esos cerebros en áreas ajenas a la preparación del que contrata. Sorprendentemente son muchos los que contratan servicios de alta cualificación como quien compra un producto maduro y estandarizado. Por eso, no encontrarás un sector con mayor tasa de insatisfacción entre sus clientes que el de la tecnología.

2) La informática es una ciencia y como todas las ciencias es lógica.

“La informática es abstracta” es un oxímoron. Como ciencia que es la informática se basa en leyes físicas, observables y comprensibles. Así que si lo tienes, entierra tu miedo a la informática y a partir de este punto procede con confianza.

Durante la mayor parte del tiempo este libro te parecerá extremadamente simple. Hay una buena razón para ello: lo es. Te prometo que si entiendes el vocabulario y gramática de un fragmento de texto es que has entendido el concepto que dicho fragmento explica. No te empeñes en creer que no entiendes un concepto sólo porque no lo habías entendido hasta ahora o porque pensabas que era una cosa distinta de la que en realidad es. Aun así, subo la apuesta: si encuentras algo que no entiendes con la misma claridad con la que entiendes que dos más dos suman cuatro, cuéntamelo y te contestaré enseguida.

3) Para tener éxito en un proyecto tecnológico tienes que saber de tecnología.

La edad, la formación académica o el desinterés no son excusas válidas para no saber de informática. No saber de tecnología es el analfabetismo del siglo XXI.

“Vivimos en una sociedad dependiente de la ciencia y la tecnología y aun así nos hemos organizado de forma tan ingeniosa que casi nadie entiende la ciencia y la tecnología. Esa es una receta para el desastre.”
Carl Sagan (1934—1996), científico estadounidense.

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Luis Monge Malo, de pie, con un micrófono, hablando en público.

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